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viernes, 19 de septiembre de 2014

En la ventana

Parado en el borde de la tarde veo las nubes correr hacia el mar, el aroma de la noche se abre paso sutilmente entre el smog y tu perfume, aún revoloteando en mi conciencia; pasa el tiempo pero la sangre no olvida, y el humo recrea tu rostro en cada exhalación, en cada palpitación resuena como un trueno, implacable, tu adiós. 
Pensé que pasaría, desgarrándome, pero vivo, entre las fauces del olvido hasta que por fin tu luz se extinguiese permanentemente de mi cielo, permitiéndome vivir mi oscuridad tan amada, dándome una muerte cuando menos digna. 
Pero no, Aquí estoy porque los desgraciados no tienen derecho de morir con sólo pedirlo, solo cuando exista algo por lo que deseen vivir, porque el amor toma a veces la forma de una puta caprichosa, y se va con todo lo que tienes, sin avisar, sin dar tiempo de recuperarte.

Ciento cincuenta días pueden parecer diez años o un segundo, dependiendo de cuántas veces se le antoje al viento llevarte al pasado.

lunes, 15 de septiembre de 2014

De la única forma que sé

No queda nada que hacer cuando nada es lo que se siente,
Es que te has ido ya, pero hoy te saco para siempre
Sin llorar ni reclamar, sin pedir versos al ayer
Con dos tabacos por luna, de la única forma que sé.

viernes, 5 de septiembre de 2014

A la mujer furtiva

Mujer furtiva huyes de mis palabras
y te apareces, fugaz estrella 
haciéndome repetir abracadabras,
trucos para poder seguir tus huellas,
y alcanzarte en la rauda marcha que entablas.

En la penumbra espero tu señal, aguardo impaciente
contemplo constelaciones, vagando sin pasaje por el subconsciente
¿qué es la espera sino un largo paseo a la orilla del mar?
la playa se extiende, infinita, sobre el borde de tu pelo
pero yo camino lento y lo único que me queda es verte marchar.





jueves, 4 de septiembre de 2014

Inscrita

 Un viaje corto,
camino de algodón
historia sin comenzar ni terminar
                                             [de formarse.
miré hacia tus ojos
como ver al sol
y se embriagó mi vista 
                                                              [de dolor y brillantez.
proferí frases  
sin pronunciar palabras 
 pero ella no respondió a mis gritos,
                                                       [y nunca lo hará
Inscrita quedarás
como un recuerdo intenso
bruma, búsqueda infinita cada tarde
tu paso apresurado alejándote.

mi corazón creaba ilusiones,
mariposas de colores brillantes
pero su alma ha dicho lo que quiere
y su mirada jamás será la de antes.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Esos ojos

Los vi por primera vez cuando no intentaban mirarme, mantenían fijo el curso de su atención hacia la pizarra que describía el cálculo extenuante que determine hacia qué lugar iría un brazo en el instante siguiente después de ser acelerado. —Es muy guapa. —pensé inmediatamente—. pero no dije nada que pudiera despertar interés en ella, sin embargo, cada una de mis acciones parecía conspirar en mi contra haciéndome llamar su atención: voltear la cabeza,  hablar en voz alta, dejar caer mi lápiz. Todo sucedía, pero felizmente (o tal vez no) nada de eso logró hacer que me mire.

Con el paso de los días descubrí que para conocer su nombre tan sólo debía prestar atención al profesor mientras registraba la asistencia de los estudiantes, luego, una conversación podría, no, debía surgir en cualquier momento. No fue así de fácil y hasta ahora no lo es, esos ojos son imanes de mis torpezas, me vuelven tonto,  inhiben el correcto funcionamiento de todos mis sistemas, pero seguiré intentando, en algún momento podré por fin hablarle fluidamente. Eso si primero logro vencer los nervios de acercarme a ella.

Conozco a varias personas con ojos claros, pero en ella, no es el color de su iris lo que me atrae, es el misterio que encierran, es la energía que irradian y las palabras que parecen dibujar cuando los ves y escapan a entretiempos al contacto. Ella no dice mucho, pero en sus ojos puedo ver bastante.

C.G.






Tengo y no tengo

Tengo y no tengo, mil historias bajo el brazo
te las llevaste tú, se las consumió el ocaso,
permanecen ocultas cada vez que vengo;
a pesar que ayer dije: "no más tropiezos"
hoy la tristeza aumenta y mis aciertos son escasos.

Tengo y no tengo, la canción que te cantaba,
se ha quedado olvidada, entre líneas arrugada
y al releerla siempre, recuerdo que ya no te tengo
¿Cuándo cruzaste la puerta y te llevaste jirones de mi alma?
Tal vez saliste por detrás, tal vez siempre huías y yo jamás lo notaba.