Buscar este blog

martes, 28 de octubre de 2014

Involuntario

Obligar a un hombre a intentar olvidar, ¿se imaginan? Hay que pensarlo un poco más para entender que eso también es una forma de tortura. Un día amas a alguien y de pronto tienes que exigirte pensar en otras cosas, leer libros, salir, adoptar nuevos pasatiempos, etcétera. Pero, ¿es eso una solución real? Parecería que sí hasta que un día despiertas agitado luego de un sueño en el que aparecen tus fantasmas. 
Caprichosos los juegos del destino y estúpidos nosotros quienes sin importar cuanto hayamos logrado, olvidamos en un segundo lo que nos hizo daño y corremos, inocentes, hacia las atractivas fauces de la decepción que toma la forma de su rostro, que te llama suavemente con esa voz que intentas olvidar.
Pasan los días sin freno, el tiempo puede ser medido pero no controlado.

Decepción, resignación.

Se que nunca te enamoré, que jamás te moví el piso ni te emocionaste por mi, se que estés donde estés no me recuerdas, ni me extrañas, perdí totalmente la cabeza por ti, te busqué y te busqué y tú solamente te alejabas, mil consejos escuché y sin embargo seguí, te lloré, te esperé, te extrañé, te amé y te volví a llorar. Tu indiferencia me mataba y yo seguía haciendo lo mismo. 
No es sencillo olvidar a alguien cuando lo amas, ni menos complicado poner tus ojos en otro cuando ese alguien a quien amas aún vive a sus anchas en tu cabeza. Nunca entendiste lo que sentía por ti, nunca fuiste capaz de ver que te amaba de verdad, que solo pensaba en ti y que nunca estuve tan pendiente de alguien como lo estuve de ti, que me preocupaba por tu bienestar en tus peores momentos; Pero todo se supera.
Todo pasa, al principio duele, y aunque después de tanto tiempo yo sigo atrapado en ese "principio", seguiré arañando las paredes de este cuarto para evitar buscarte.
Mi única certeza ahora es que no importa donde estés, con quién compartas tus besos, en quién inviertas tu tiempo, a quién regales el milagro de tus ojos cada día, jamás nadie te amará ni te llorará en la forma en que lo hice yo.

-Adaptado de la pblicación original de Miguel Enrique Cedillo (Borregop).

domingo, 26 de octubre de 2014

Perpendicular

Como una onda electromagnética
tu destino y el mio viajan, perpendiculares
en la misma dirección pero no juntos
hallándose en instantes luego de andar por cumbres y valles