Buscar este blog

martes, 28 de octubre de 2014

Decepción, resignación.

Se que nunca te enamoré, que jamás te moví el piso ni te emocionaste por mi, se que estés donde estés no me recuerdas, ni me extrañas, perdí totalmente la cabeza por ti, te busqué y te busqué y tú solamente te alejabas, mil consejos escuché y sin embargo seguí, te lloré, te esperé, te extrañé, te amé y te volví a llorar. Tu indiferencia me mataba y yo seguía haciendo lo mismo. 
No es sencillo olvidar a alguien cuando lo amas, ni menos complicado poner tus ojos en otro cuando ese alguien a quien amas aún vive a sus anchas en tu cabeza. Nunca entendiste lo que sentía por ti, nunca fuiste capaz de ver que te amaba de verdad, que solo pensaba en ti y que nunca estuve tan pendiente de alguien como lo estuve de ti, que me preocupaba por tu bienestar en tus peores momentos; Pero todo se supera.
Todo pasa, al principio duele, y aunque después de tanto tiempo yo sigo atrapado en ese "principio", seguiré arañando las paredes de este cuarto para evitar buscarte.
Mi única certeza ahora es que no importa donde estés, con quién compartas tus besos, en quién inviertas tu tiempo, a quién regales el milagro de tus ojos cada día, jamás nadie te amará ni te llorará en la forma en que lo hice yo.

-Adaptado de la pblicación original de Miguel Enrique Cedillo (Borregop).

No hay comentarios:

Publicar un comentario