Apareció en medio de dos tragos de algo amargo,
uno de alcohol y el otro un sueño largo.
caminando entre líneas como cuando hablan las caprichosas
directo a donde nacen las palabras, me llevó.
La noche no era noche sino un momento prestado al día
el paso de mis manos por tu cara no fue solo una falsía
yo no suelo pasearme y cantar mis demonios en calles brumosas
pero cedí al exceso un instante y su final no decepcionó
Un recuerdo difuso, aberraciones cromáticas,
la silueta de tus dientes tatuada con lápiz en mi cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario